La Gestión Deportiva del Éxito | FID León 17

La Gestión Deportiva del Éxito

Segunda Jornada del FID León 2017

6 de Junio de 2017. Teatro San Francisco

Protagonistas: “Pepu” Hernández, Jorge Dueñas, José Venancio y Javier Mínguez

Análisis

Jorge de Prada (@jorgedeprada)

El Foro Internacional del Deporte de León ha nacido con el objetivo de convertirse en un referente nacional e internacional en el análisis del mundo del deporte moderno.

La segunda Jornada del FIDLeón 2017 se dedicó al análisis de las variables que intervienen en la gestión de un equipo de deportistas de élite, para la consecución del éxito deportivo en la más alta competición. El foro lo constituyeron el ex seleccionador nacional de baloncesto “Pepu” Hernández, el ex seleccionador de balonmano femenino Jorge Dueñas, el actual seleccionador de futbol sala José Venancio López, el actual seleccionador de ciclismo en ruta Javier Mínguez y el ex director del Diario Marca y actual Director General de Comunicación y Relaciones Institucionales del Grupo Vocento, Oscar Campillo como moderador.

Todos los protagonistas citados fueron en algún momento seleccionadores noveles, llegando a la selección desde equipos de competición de liga nacional y teniendo que comenzar a crear un equipo ganador a nivel internacional, incorporando su propia filosofía de juego, de entrenamiento, de gestión de grupo, de comunicación, de convivencia, etc. Es curioso que, después de escucharles y analizar sus palabras, podemos delimitar algunas variables comunes en todos ellos, aunque sus especialidades deportivas sean diferentes. Veamos algunas de estas claves para la gestión deportiva del éxito.

Comencemos por el principio, la llegada a un nuevo equipo como entrenador requiere, para ellos, de una capacidad de adaptación importante al nuevo entorno de trabajo, y sobre todo al nuevo grupo humano que el entrenador ha de gestionar. Los cambios a introducir deben de “realizarse con calma, con preparación y con el tiempo suficiente”, nos decía Pepu Hernández. Estos cambios, que no son sólo técnicos y tácticos, sino que muchas veces se trata de modificar hábitos personales o de grupo, se verán muy reforzados y validados cuando los resultados acompañen. En este camino hacia el éxito también interviene otro factor clave para todos, la comunicación con los deportistas. Todos destacaban que es importante que sea directa, abierta, sincera y que permita el acuerdo para conseguir que, “la química que existe dentro del grupo de jugadoras, se extienda a la relación con el equipo técnico”, como nos decía Jorge Dueñas. En la misma línea José Venancio hablaba de “gestión humana del grupo” para referirse a una forma de comunicación basada en la confianza y el respeto. Quizás era el ciclismo el que presentaba mayores diferencias en este aspecto y el estilo de relación entre entrenador y deportistas durante las concentraciones de los seleccionados, se basaba más en entrevistas personales con cada corredor, y no tanto en la gestión del grupo globalmente. No obstante todos destacaban, aparte de esa buena comunicación, la necesidad de la existencia de unas normas de convivencia, de respeto, de comportamiento, para la gestión del grupo. Estas normas si están consensuadas generan una mayor cohesión del grupo y lo fortalecen. El nivel de exigencia de dichas normas dependerá del momento competitivo del equipo.

Otro elemento destacado por los entrenadores fue lo que ellos denominaban “filosofía de equipo”, que se traduce en algo más cercano al mundo emocional que al técnico o táctico. Esta faceta del éxito se basa en la gestión de las emociones del grupo y de los individuos por parte del entrenador, lo que según nuestros protagonistas marca la diferencia entre unos equipos y otros en la élite. Para esta tarea se entiende como prioritario que todos y todas en el grupo se sientan importantes, que puedan aportar, que puedan participar, tanto del éxito como de la derrota.

Esa filosofía de equipo depende en gran medida del estilo de entrenador que uno sea. Las metodologías más directivas generan resultados a corto plazo, pero no dejan “poso”, decía Pepu Hernández. Por otro lado liderar el equipo como entrenador aplicando una gestión basada en convencer, en razonar, en seducir, es un camino más largo pero prepara al equipo para la toma de decisiones en momentos difíciles. Es un estilo que también busca liderar desde la credibilidad, es decir, lo que el entrenador hace tiene que estar de acuerdo con lo que dice, con las normas y con la forma de trabajar que ha planteado. También la integración del grupo en la toma de decisiones, jugadores y cuerpo técnico, genera compromiso y es parte fundamental de este estilo de entrenador. También se destacó en el foro la diferencia que existe entre un equipo de competición de liga y una selección, y que quizás los estilos de entrenador deben de ser diferentes, y por lo tanto esa capacidad de adaptación, ya comentada, adquiere mayor fuerza e importancia en el caso de verse en esta situación.

Por otro lado, a nivel más técnico, Jorge Dueñas nos comentó que para el éxito de selecciones nacionales son imprescindibles tres factores de manera simultánea: una buena competición nacional con un alto nivel competitivo, la posibilidad de dedicación profesional de los deportistas y el trabajo con altos volúmenes de entrenamiento en los clubes. Sin esto es muy difícil conseguir altos niveles de rendimiento y éxito con las selecciones, ya que los tiempos en los que los deportistas están convocados no son suficientes para conseguir una preparación ideal y tiene que estar realizada en sus equipos de referencia.

También se habló de la gestión de la victoria y de la derrota. Al igual que en el primer foro, con David Cal, Andrea Fuentes, Juanín García y Pantic, todos coinciden en la necesidad de entender la derrota en positivo como elemento para la mejora: analizar, valorar, sacar conclusiones. Por otro lado, a la victoria se le dio más valor formativo que a la derrota. La victoria siempre te enseña más, decía José Venancio,  y a veces lo difícil es motivar a los deportistas después de ella. En estos casos la motivación ha de estar centrada en el reto de volver a ganar.

Por último nos gustaría destacar un elemento para la gestión del éxito que surgió en el tiempo de diálogo con el público asistente, relacionado con la formación de base de los deportistas y el tipo de jugadores que llevan al éxito del equipo. Todos nuestros protagonistas coincidieron en definir la competición en las etapas formativas como un medio y no como un fin. De esta manera iremos trabajando a medio y largo plazo, y es ahí donde el deportista finalmente tomará el mando y decidirá si quiere llegar a realizar el sacrificio que la alta competición demanda. El deportista tiene que entender que el camino hacia el éxito no es único, pero es fundamental “que el fracaso no le paralice”. Por otro lado no sólo la formación deportiva es importante para tener buenos deportistas en el equipo, también la formación académica aporta una seguridad y una capacidad de toma de decisiones, que no se consiguen sólo con el trabajo de entrenamiento del deporte, Pepu Hernández lo definió como “tener verdaderos hombres y mujeres formados de verdad que sean capaces de responder a situaciones críticas”.

La gestión del éxito en la élite del deporte es una tarea de una gran complejidad como hemos visto, en la que se mezclan multitud de factores que el entrenador debe de ir analizando para conseguir llevar a un grupo humano hacia niveles de rendimiento excepcionales. No se trata solo de motivación, de estilo de entrenamiento, de técnica o de preparación física, sino que las relaciones, los sentimientos, las expectativas, el sentirse partícipe, la capacidad de afrontar los éxitos y los fracasos, la gestión de normas, las influencias y presiones externas, etc, son variables que deben tenerse en cuenta. Es una tarea inmensa y a veces muy solitaria porque como decía Pepu Hernández  “y a mí ¿quién me motiva?

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